La biblioteca.

Me perdí en la biblioteca de los recuerdos.

Pasillos llenos de cintas en blanco, volúmenes escritos y discos rallados que parecían no tener fin. Cuanto más me adentraba menos perdida me sentía; al fin y al cabo, pensé, llevo viniendo a esta biblioteca desde que tenía uso de razón. Sabía que en la planta calle estaba la biblioteca para adultos con su punto de información desde el que se puede observar la biblioteca infantil de la planta de abajo y que conecta con el depósito del piso inferior. La primera planta era la zona reservada para el estudio y la hemeroteca; la segunda era el reino de la música y de la informática; y en la última se ubicaba el Registro de Propiedad Intelectual y la Dirección de la biblioteca.

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Querido Julio.

Querido Julio:

Si los meses de verano fueran como una historia, definitivamente junio sería su inicio, agosto su desenlace y tú el nudo.

La verdad es que el principio de este improvisado cuento había dejado el listón muy alto, tanto que me había regalado el inicio de verano P E R F E C T O; y como en todo relato siempre existe ese “miedo” de que tras un gran principio la historia decaiga… pero tú me has demostrado todo lo contrario.

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“No es por ti, es por mi”.

Transitan por la calle miles de mujeres, hay mujeres en cualquier parte; pero es “ésa” a la que él quiere; “ésa”, con su boca y sus ojos y sus palabras, “ésa” nada más. Y no puede buscarla porque sabe que para ella, él no es “ése”.

Es muy difícil darte cuenta que ese chico no está hecho para ti, que no es “ése” al que andabas buscando a pesar de que él crea que tú si que eres “ésa”; pero no lo eres y ahora te toca explicarle qué ha pasado, por qué no ha funcionado.

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The boy next door.

Llevo demasiados días atrapada entre mis propias letras. Enredada con mis pensamientos sin saber cómo describir(te). Una entrada que se presumía “fácil” me ha desvelado noches e incluso mañanas. No daba con la fórmula exacta porque no te estaba reconociendo.

Todos estos días te he tenido frente a mi; cuando nos cruzábamos en el semáforo, comprando el pan o incluso en el trabajo. Y como siempre sucede, un día sin importancia me di cuenta que eras tú.

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Querido Junio.

Querido Junio:

¡Qué bonito ha sido vivirte pero qué difícil escribirte! y qué cierta la frase de que el tiempo pasa volando cuando se está bien.

Durante tus apenas 30 días me has dado tanto que no sé cómo agradecértelo.

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