Cafetería I / Coffe Shop I.

Se acercó a sus labios el cigarrillo e inspiró. Estaba sentada en la terraza de una pintoresca cafetería; de mirada inquieta con una gabardina beige, su gran melena ondulada cobriza y el intenso color de sus uñas y labios rojos hacían que todas las miradas se dirigieran hacia ella. Nerviosa apagó el cigarrillo y encendió uno nuevo con la esperanza de que fuera el último; la espera se le estaba haciendo eterna.

Echó una calada al aire, suspiró y le vio. Sonriente se acercaba un hombre maduro, de su misma edad, con unos pantalones de pinzas y una gabardina también beige, a la moda de la época.

Se podría decir que eran viejos conocidos que un día sus vidas se cruzaron para volverse a descruzar y que desde entonces sus caminos deciden separarlos o juntarlos al azar del destino.

Hoy era uno de esos días en los que se habían cruzado. Una llamada había bastado para citarse, sin explicaciones y sin citas previas, dejándolo todo en manos de la improvisación. Y ahí estaban una vez más, el uno frente al otro, hablando sin hablar, contestando sin contestar y preguntando sin obtener la respuesta querida.

Cafetería

Cada encuentro era más difícil que el anterior, su desconocimiento era cada vez mayor y lo único que compartían eran tan solo recuerdos de un tiempo mejor, más fácil, más inocente y sin más ataduras que las de la inexperiencia.

Sentada, observaba como hablaba; los gestos que realizaba con sus manos, con su cara, el brillo de sus ojos… debía estar contando algo que le apasionaba, pero ella no le prestaba atención. Estaba filmando cada movimiento suyo, cada expresión, esa sonrisa tan especial que tenía así como su forma de reír, ese pelo corto y ondulado que le dejaba la frente despejada…

Asintió y sonrió. Apuró su taza de café y se fue sin decir nada, sin mirar atrás.

“Si miramos atrás en los andenes la imagen permanece como una promesa”.

Mientras se alejaba oía como gritaban su nombre, como él gritaba su nombre.

En otro tiempo habría vuelto corriendo a su encuentro. En otro tiempo no habría tenido el valor de levantarse de aquella cafetería e irse. En otro tiempo estaba enamorada de él. Pero ahora comprendía que tan solo lo estaba de su recuerdo.

Dorian Gray

Dorian Gray la contempló un momento, y sus labios se contrajeron en una mueca de exquisito desdén. Siempre hay algo ridículo en nuestras emociones hacia la gente que uno ha dejado de amar.

-Ara.

She approached the cigarette to his lips and she inhaled. She was sitting on the terrace of a picturesque café, with her anxious look she wore a beige trench coat with her large copper wavy hair and the intense color of her nails and red lips did that all looks were directed towards her. Nervous, she stubbed out her cigarette and lit a new one hoping to be the last; the wait was doing eternal.

She took a drag off the air, she sighed and she watched him. Smiling, approached her a mature man about her age, with a pair of tweezers and a beige trench coat also, in the fashion of the time.

It is said that they were old acquaintances, that one day their lives crossed to re-uncrossing and since then their ways decide to separate or attach them to random destination.

Today was one of those days that they had crossed. A call was enough to be cited, without explanation and without prior appointments, leaving everything in the hands of improvisation. And there they were again facing each other, talking without speaking, answering without answering and asking without getting the response that they want to.

Each meeting was more difficult than the last, their ignorance was growing and the only thing they shared were just memories of a better time, easier, more innocent and without any bonds that inexperience.

Seated she watched as he spoke, performing gestures with his hands, his face, as his eyes sparkled … he should be telling something that fascinated him, but she wasn’t paying attention. She was filming every move he did, every expression, that special smile he had and his laugh, that short wavy hair…

She nodded and smiled. She finished her coffee and left without saying anything, without looking back. As she walked away she heard screaming her name, she heard how he called her name.

At another time she would have gone running to meet him. At another time she wouldn’t have had the courage to get up and go to that cafe. In the past she was in love with him. But now she realized that she was just in love with his memory.

“If we look back on the platforms the image remains as a promise”.

-Ara.

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2 comentarios en “Cafetería I / Coffe Shop I.

  1. Hola, Ara. Como te prometí, aquí estoy, visitando tu blog.
    Me he leído ya algunos de tus textos y debo decir que están muy bien (eso sí, deberías vigilar un poco más la puntuación^^).
    Te sigo leyendo.
    Saludos.

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