Cafetería II.

El Café Orleans era su sitio favorito. En él podía pedir su café bien cargado como acostumbraba y abandonarse a la lectura o a sus pensamientos. Todas las tardes como decía ella “se dejaba caer por ahí”. A pesar de su habitualidad nadie la conocía, ni tan siquiera su nombre por lo que la llamaban “la chica del café”.

Un buen día algo cambió en sus rutinarias visitas. No venía sola, sino que la acompañaba otra chica de su misma edad, debían muy buenas amigas para que “la chica del café” le enseñara su escondite secreto.

Cafetería II

La otra joven miraba curiosa el café y por sus gestos parecía de su agrado. Satisfecha con la aceptación de su amiga, “la chica del café” pidió dos cafés con leche, el suyo sin azúcar, como siempre.

Empezaron a hablar y la risa de su amiga despertó a la dormida cafetería. “La chica del café” le pidió que moderara su voz; no quería ser descubierta por el chico, hasta ahora invisible, del otro lado de la cafetería.

“El chico de la esquina” había ido todas las tardes a aquella cafetería desde que tenía memoria acompañando a su abuelo. Cuando él ya no pudo acompañarle, su mejor compañía era un libro hasta que llegó ella, “la chica del café”. Desde el primer día que la vio no podía quitarle la mirada de encima y no había libro que le fascinara tanto como ella. Analizaba cada movimiento suyo, como se peinaba su corta melena y como pasaba desapercibido para ella… o eso es lo que él creía.

“La chica del café” se empezó a poner nerviosa. Su amiga no se lo estaba tomando en serio y podrían ser descubiertas de un momento a otro.

-“Lo siento E”. Dijo su amiga. “Pero ya sabes que soy peor que tú en estas cosas”.

-“Jajaja si ya lo sé. Pero eres mi mejor amiga y quería que me dieras tu opinión”.

-“Lo apruebo, claro que lo apruebo E. Estoy muy contenta de que te hayas enamorado”.

-“Shhhhh ¡Pero baja la voz!”. Le reprochó E.

¿De que estarían hablando? Se preguntaba “el chico de la esquina”. La inesperada llegada de la amiga había roto todos sus esquemas y no sabía que debía hacer: si seguir con lo que llevaba meses planeando o dejarlo para otro día y que su cobardía volviera a ganarle la partida.

Derrotado comprendió que lo mejor sería irse y volver mañana cuando ella estuviera sola. Se levantó y el crujido de la silla hizo que todas las miradas se dirigieran hacia él, incluso la de ella. Avergonzado bajó la cabeza y se aproximó lo más rápido que pudo a la barra a pagar.

-“¿Me cobra por favor?” dijeron al unísono.

Se giró y allí estaba, a unos centímetros de distancia, “la chica del café”. Rieron. Empezaron a hablar y decidieron tomar juntos un café.

Cuando terminaron el segundo café E se dio cuenta de que se había olvidado por completo de su amiga. Se acercó hasta su mesa y se encontró en la servilleta escrito:

 “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”

Disfruta del café

– A.

Sonrió y volvió a la barra.

Ahora “la chica del café” y “el chico de la esquina” se siguen encontrando cada tarde a la misma hora en el Café Orleans pero ya no son “la chica del café” y “el chico de la esquina” sino que son E y O.

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Para E de A. Disfruta del café.

-Ara.

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2 comentarios en “Cafetería II.

  1. Para E de A. Disfruta del café. este extracto de la imagen esta debajo de una foto me gustaria saber el nombre del que tomo la foto o el que tiene los derechos sobre ella.

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