Querido Enero.

Querido Enero:

Has sido un mes de altibajos.

Empezaste como todos los años, en una gran fiesta llena de gente y alcohol. Los chicos con traje y pajarita. Las chicas con vestidos rojos o negros y tacones. Bailamos. Bailamos hasta la madrugada, hasta que duelan los pies. Y volvimos a casa, dormimos y pensamos la última vez que… (insertar el primer error del año).

Mi primer error del año fue contestarte a un “inocente” Feliz año. Por educación, pensé, hay que contestar, de todas formas él también estará celebrándolo y la conversación no durará mucho más.

Segundo error de la noche, duró.

Tercer error de la noche: reproducir tu audio y volver a escuchar tu voz, tu acento, ese acento tan diferente al mío y que por eso me encanta.

Afortunadamente no hubo más errores contigo esa noche, en parte porque no estábamos en la misma ciudad y porque mi cerebro decidió tomar el control.

Bendita distancia.

Oficialmente mi año empezó el día 2, con la vuelta a la rutina, a los estudios, los preparativos de reyes y las despedidas. Una tarde de esas es cuando te conozco y como una estrella fugaz pasaste por mi mes superando todos mis límites en apenas 3 días.

Enero al ser el mes por excelencia de los exámenes es un mes monótono, lo que me permitió desconectar y centrarme en el nuevo año y mis objetivos, entre los que no estás tú. Es entonces cuando mi mes cambió por completo y me surge una gran oportunidad con la que ni siquiera me había atrevido a soñar hasta ese momento. Ahí estaba, lista para ser tomada y que podría haber supuesto un antes y un después en mi vida, incluso cambiarla por completo… pero que con todo el dolor de mi corazón tuve que posponer.

Entré en un bucle de remordimientos y de culpabilidad por haber pospuesto la que podría ser la elección de mi vida. Yo, la que hace unos meses se jactaba de no arrepentirse nunca de sus decisiones… ¡já! Ahora todo acababa de cambiar y todas mis decisiones tomadas hasta el momento se empezaban a desmoronar como un castillo de naipes.

Fue mi primera caída desde que empecé las oposiciones. Dicen que la primera “crisis” surge a los 6 meses. Por suerte o por desgracia a mi me llegó a los 4 y la pasé en apenas un día con la mejor medicina: los amigos y la almohada.

Se podría decir que la única semana “normal” de Enero ha sido esta última, en la que las aguas han vuelto a la calma gracias al peso de la rutina. Presiento que será un gran año, en Enero se me han abierto nuevas puertas que quiero explorar, nuevas experiencias que quiero vivir y nuevos retos que afrontar ¡ y todo en apenas un mes!

Estoy lista para descubrir(te) febrero.

-Ara.

 

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