Carta a una Tertulia.

Como ya os comenté en el pasado decálogo de Junio, he decido colaborar con mi bueno amigo bloguero Ratonet en su laboratorio imaginado creando esta carta entre los dos y fusionando su Bosque imaginado y mi pequeña cafetería parisina.

Espero que os guste nuestra colaboración.

Las cafeterías, sobretodo aquellas que tienen grandes ventanales, nos permiten descubrir otros mundos e historias que con la vorágine del día a día pasan desapercibidos. Como amante arqueóloga de dichos tesoros, siempre estoy en su busca y un buen día, desde mi pequeña mesa me llegó la información de una extraña tertulia que se estaba realizando en el Bosque Imaginado.

Animada por esta nueva noticia, decidí escribir una propuesta para que todos los habitantes del bosque me aceptaran como a una igual hablando del sentimiento más universal que hay: el amor.

Queridos tertulianos del bosque imaginado,

En primer lugar os quería dar la enhorabuena, la fama de vuestra tertulia ha llegado hasta la humilde cafetería en la que escribo a diario: habéis cruzado fronteras. Alguno de vosotros puede que ya me conozcáis a través de mi entradas en La Chica de Octubre por lo que hoy me apetecía traeros un poco de mi mundo al vuestro para que veáis que no somos tan distintos.

Al igual que vosotros llegasteis un día al que ahora llamáis vuestro hogar, a mi me sucedió algo parecido, aunque poéticamente me gusta pensar que, el que ahora es mi pequeño refugio, me eligió a mi. Recuerdo que era un día tranquilo, de esos que podrían pasar desapercibidos en el calendario, de no ser por él. Él y su típico cigarro apoyado sobre un pie en la farola de la esquina.

Aterrada por la idea de tener que cruzar un simple “hola” con él, me escondí en el primer local que encontré siendo para mi sorpresa una cafetería de grandes ventanales de cristal que hacían un efecto espejo que permitía que no se viera a los clientes desde el exterior. Me coloqué en una de las mesas con vistas hacia la calle, con vistas hacia él. Le estuve observando todo el rato que permaneció allí, hasta que se cansó de esperarme y se fue.

Nunca más volvimos a saber el uno del otro y ese mismo día gane la mayor de las batallas, la del amor propio.

Espero que de este modo entendáis por qué es tan importante este lugar para mi y por qué quiero que vosotros también lo descubráis.

A los pocos días de enviarla cuál fue mi sorpresa al recibir una invitación para participar en la Tertulia del Bosque, no sin antes rellenar este formulario al que os invitó que suscribáis vosotros también para que forméis parte de este proyecto.

Deseo que os haya gustado esta pequeña carta.

-Ara.

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6 comentarios en “Carta a una Tertulia.

  1. Hola, Ara, un placer conocerte y los amigos de Ratoner son amigos a considerar, así que me vengo a visitar tu cafetería y quedarme por aquí. No te prometo volver a todas horas porque como luna, tengo mis fases y hasta mis ausencias :-9 pero es un gusto poder compartir letras y momentos.
    Un beso.

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    • Bienvenida Qamar, es todo un placer conocerte al fin.Yo también he oído hablar mucho de ti a nuestro querido amigo en común Ratonet por lo que estás más que invitada a pasarte por mi modesto lugar cuando quieras. Espero que nos vayamos leyendo pronto.
      Otro beso para ti.

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  2. Pingback: Balance 2020. | La Chica de Octubre.

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