Café en una carta.

Esta carta debía haber sido entregada hace mucho tiempo, concretamente un 23 de agosto. Como el buen café que se prepara para el momento preciso, esta carta le acompaña. El traicionero tiempo hizo que los días pasara y se convirtieran en semanas hasta casi llegar al mes, pero misteriosamente, el café seguía en su punto justo sin enfriarse.

La magia no tiene nada que ver en este extraño fenómeno… ¿o si? Me temo que eso nunca lo sabremos, aunque prefiero dejar algún misterio por resolver para endulzar, como el azúcar al café, la vida.

Sigue leyendo