Querido Diciembre.

Querido Diciembre:

Eres el mes de las cuentas atrás, calendarios de adviento y reencuentros, muchos reencuentros. Pero también eres el mes de los finales; y hoy, a 17 de enero de 2019, he decidido cerrar una etapa en el blog.

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Cumpleaños.

Octubre es sinónimo de cumpleaños, de cumpleaños en plural.

Ese día, o en mi caso esos días, que marcas en dorado en el calendario porque son especiales, tienen ese je ne se quois que tanto te encantan, porque tienen a esa persona como protagonista. Llevas esperándolos o evitándolos durante todo un año pero como digo siempre “todo llega y todo pasa”, y en apenas 24 horas todo vuelve a la normalidad.

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Querido Julio.

Querido Julio:

Si los meses de verano fueran como una historia, definitivamente junio sería su inicio, agosto su desenlace y tú el nudo.

La verdad es que el principio de este improvisado cuento había dejado el listón muy alto, tanto que me había regalado el inicio de verano P E R F E C T O; y como en todo relato siempre existe ese “miedo” de que tras un gran principio la historia decaiga… pero tú me has demostrado todo lo contrario.

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Querido Junio.

Querido Junio:

¡Qué bonito ha sido vivirte pero qué difícil escribirte! y qué cierta la frase de que el tiempo pasa volando cuando se está bien.

Durante tus apenas 30 días me has dado tanto que no sé cómo agradecértelo.

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Una oportunidad a la vuelta de la esquina.

Murcia, ciudad joven por sus dos campus universitarios, ha sido para mí una vía de escape a la ignorancia y, con ello, una invitación a seguir progresando, aprendiendo, viviendo la vida del estudiante que me dejé en bachillerato aparcada por vacaciones. Llegué casi sin esperarlo y decidí aprovechar desde el primer día esa libertad condicionada a sacarme mis estudios.

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Querido Marzo.

Querido Marzo:

Este año te has propuesto no pasar desapercibido y lo has conseguido. Me engañaste con la promesa de una primavera temprana que hizo que bajara junto con mis abrigos y botas de invierno, la guardia.

Mientras (te) escribo y rememoro todo lo que hemos vivido me doy cuenta que tus primero días fueron confusos, días de “cajón de sastre” que digo yo, donde se juntaron noches de chaqueta y amigos, de cenas informales en bares pequeños y de “romper las cadenas en dura lucha por libre ser“.

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