Querido Julio.

Querido Julio:

Dicen que la primavera la sangre altera pero eso es porque no te conocen.

Un mes que en su inicio se presentaba monótono y aburrido se transformó en un déjà vu por tu (vuestras) presencia(s), las de mis dos meses de abril favoritos.

Me has hecho retroceder en el tiempo y revivir aquel julio de hace tantos años, volver a vicios del pasado y repetirlos de forma inconsciente; aunque esta vez decidí que la historia tendría otro narrador.

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Volver.

Un día cualquiera, de esos que no se marcan en el calendario, decidiste volver a mi tras años de silencio. Silencio que nos ha convertido en desconocidos y en meros espectadores de nuestras vidas a través de una gran pantalla llamada facebook.

Has vivido mis logros académicos, escuchado mis canciones y has visto que sigo conservando a los amigos de toda la vida, esos que tú ya conocías. Y yo he compartido tus viajes, leído tus artículos, y he disfrutado de tu año de libertad.

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El secreto del Lunes.

Lugar inalcanzable de leyenda.

Uno de los siete reinos de los dioses.

Nunca el favorito de su madre Selene.

Espectador de grandes acontecimientos,

Soñaba con ser algún día el protagonista amado.

-Ara.

Barcelona.

Los veranos en Barcelona siempre eran especiales. Cada año descubría una Barcelona distinta y una nueva sonrisa con la que pasear.

El primer verano se perdió en el Parque Güell con Carles, conoció la noche en la sala Razzmatazz con Pau y contempló la ciudad desde la altura del Tibidabo con Albert. El segundo amaneció en la Barceloneta con Guillem, paseó por el Barri Gòtic con Roger y buscó el silencio de Santa María del Mar con Joan. Al verano siguiente conquistó Montjuic con Manel, fotografió el Arc de Triomf con Lluís y buceó entre las salas del Aquarium con Xavi. El último verano se enamoró de Sergi en la estrecha calle dels Petons. Y este año se (re)encontró con Albert y su mirada en la Noche de San Juan.

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Querido Mayo.

Querido Mayo:

Me has enseñado que las teorías son demostrables y que cuando no buscas encuentras, o mejor dicho, te encuentran.

Gracias a ti he podido probar una teoría que llevaba tiempo rondando por mi cabeza y que ha sido objeto de debate con mis amigos (en más ocasiones de las que me gustaría admitir), pero que todos hemos sufrido alguna vez. Me refiero a la teoría de la existencia de ese sexto sentido u olfato que tienen algunas personas para aparecer o reaparecer en el momento más preciso inconveniente de tu vida.

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