Querido Abril.

Querido Abril:

Siento el retraso de tu carta. Sé que la estabas esperando desde la semana pasada pero no puedo evitar usar el correo tradicional y esas grandes cajas amarillas, que siguen existiendo, llamados buzones para comunicarme contigo.

Y tú te preguntarás, ¿y por qué este trato especial? Porque tú también lo tienes conmigo. Tú y tu amigo “destino” que quiere que abril me traiga nuevas vivencias que contar pero que después de 4 años recolectándolas me he dado cuenta que me quita mucho más de lo que me da.

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Fuiste tú quien robó mi mes de abril III.

Si seguís el blog desde hace un tiempo, os habréis dado cuenta que vivo enamorada de las sonrisas, que desde hace unos años tengo un pequeño “problema” con los meses de abril y que los acentos extranjeros son mi perdición.

Fuiste tú quien robó mi mes de abril empezó sin querer, al igual que las buenas historias que un día llaman a tu puerta para quedarse, y al final se ha convertido en un habitual de este mes. Por eso, para que comprendáis mejor su origen y la fijación que tiene el destino en unirnos, os invito a que leáis a mis meses de abril I y II .
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Querido Julio.

Querido Julio:

Dicen que la primavera la sangre altera pero eso es porque no te conocen.

Un mes que en su inicio se presentaba monótono y aburrido se transformó en un déjà vu por tu (vuestras) presencia(s), las de mis dos meses de abril favoritos.

Me has hecho retroceder en el tiempo y revivir aquel julio de hace tantos años, volver a vicios del pasado y repetirlos de forma inconsciente; aunque esta vez decidí que la historia tendría otro narrador.

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Volver.

Un día cualquiera, de esos que no se marcan en el calendario, decidiste volver a mi tras años de silencio. Silencio que nos ha convertido en desconocidos y en meros espectadores de nuestras vidas a través de una gran pantalla llamada facebook.

Has vivido mis logros académicos, escuchado mis canciones y has visto que sigo conservando a los amigos de toda la vida, esos que tú ya conocías. Y yo he compartido tus viajes, leído tus artículos, y he disfrutado de tu año de libertad.

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Querido Abril.

Querido Abril:

Desde que te conocí siempre te he perdido, nunca me has pertenecido, pero esta vez el tiempo y yo te hemos engañado.

Al principio, con la llegada de la Semana Santa, las “vacaciones” ( y si digo “vacaciones” entre comillas porque apenas he tenido un par de días), y el buen tiempo me volviste a ilusionar. Llamaste a mi ventana con luz, flores, y noches de copas hasta la madrugada. Como todos los años me empezabas a conquistar.

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Fuiste tú quien robó mi mes de abril II.

No quería, o mejor dicho no esperaba, hacer una segunda parte de “fuiste tú quien robó mi mes de abril” , pero me he dado cuenta por vencida y he asumido que los meses de abril jamás me van a pertenecer.

Conocí a mi segundo mes de abril en marzo, por casualidad y sin pensar que algún día llegaría a ser el protagonista de estas líneas.

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