Querido Abril.

Querido Abril:

Desde que te conocí siempre te he perdido, nunca me has pertenecido, pero esta vez el tiempo y yo te hemos engañado.

Al principio, con la llegada de la Semana Santa, las “vacaciones” ( y si digo “vacaciones” entre comillas porque apenas he tenido un par de días), y el buen tiempo me volviste a ilusionar. Llamaste a mi ventana con luz, flores, y noches de copas hasta la madrugada. Como todos los años me empezabas a conquistar.

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