Amapolas.

De pequeña, cuando me preguntaban cual era mi flor favorita yo siempre decía que las rosas. Supongo que era lo fácil porque tampoco conocía el nombre de muchas otras flores, además ¿a quién no le gustan las rosas? Tan elegantes y esbeltas, tan perfectas y majestuosas, con esos colores tan intensos ya sean rojos o blancos, y esos precios casi prohibitivos… no había flor que se le igualara.

Hasta que llegaron ellas.

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La respuesta no es la huida.

No sabía cuanto tiempo llevaba en esa situación, huyendo de algo, o de alguien… A estas alturas ya no lo recordaba.

Todo empezó en esa casa de la playa a la que decidimos ir cinco días antes para desconectar y tener tiempo para nosotros. Éramos una pareja normal, o somos porque… ¿Lo seguimos siendo no?– suspiro– La verdad es que no lo sé.

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Puntos de vista.

Una de las cosas que más me maravillan de la fotografía son los múltiples puntos de vista desde los que se puede interpretar una escena. El autor selecciona tan solo uno de ellos y nos lo muestra para que a su vez, nosotros como espectadores, podamos imaginar y crear la historia que se esconde detrás del objetivo.

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La biblioteca.

Me perdí en la biblioteca de los recuerdos.

Pasillos llenos de cintas en blanco, volúmenes escritos y discos rallados que parecían no tener fin. Cuanto más me adentraba menos perdida me sentía; al fin y al cabo, pensé, llevo viniendo a esta biblioteca desde que tenía uso de razón. Sabía que en la planta calle estaba la biblioteca para adultos con su punto de información desde el que se puede observar la biblioteca infantil de la planta de abajo y que conecta con el depósito del piso inferior. La primera planta era la zona reservada para el estudio y la hemeroteca; la segunda era el reino de la música y de la informática; y en la última se ubicaba el Registro de Propiedad Intelectual y la Dirección de la biblioteca.

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Mamá lo encuentra todo.

Parte de mi infancia, y estoy segura que de la vuestra también, se podría resumir en la frase: mamá lo encuentra todo. 

Y no me refiero solo físicamente al jersey que teníamos olvidado al fondo del cajón del armario de nuestro hermano, sino también a las soluciones de los problemas de matemáticas del colegio y de los de la vida en general.

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