Querido Julio.

Querido Julio:

Dicen que la primavera la sangre altera pero eso es porque no te conocen.

Un mes que en su inicio se presentaba monótono y aburrido se transformó en un déjà vu por tu (vuestras) presencia(s), las de mis dos meses de abril favoritos.

Me has hecho retroceder en el tiempo y revivir aquel julio de hace tantos años, volver a vicios del pasado y repetirlos de forma inconsciente; aunque esta vez decidí que la historia tendría otro narrador.

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Querido Junio.

Querido Junio:

Pasaste por mi lado y ni siquiera te diste cuenta. Me trataste como a una (des)conocida más que pasea y se pierde entre la multitud.

Es verdad que ha pasado un año desde que compartíamos noches de insomnio y libros hasta la madrugada, pero aún seguimos siendo los mismos… o eso creía yo, hasta que nos vi disfrutando de esas noches por separado.

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