Querida Julieta.

Querida Julieta:

El año pasado le escribí una carta a mi querido 14 de febrero en la que le pedía que no se olvidara de ti, de esa Julieta que vive en nuestro interior y a la que le gusta recibir ramos de flores, encontrar cartas en el buzón y salir con chicos de sonrisas (im)perfectas que la esperan en el portal. Y a cambio yo me comprometía a que no pasaras más san valentines en casa.

Sin embargo aquí me tienes, en pijama, sin maquillaje y con el típico moño de “estar por casa” aporreando las teclas del ordenador.

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La respuesta no es la huida.

No sabía cuanto tiempo llevaba en esa situación, huyendo de algo, o de alguien… A estas alturas ya no lo recordaba.

Todo empezó en esa casa de la playa a la que decidimos ir cinco días antes para desconectar y tener tiempo para nosotros. Éramos una pareja normal, o somos porque… ¿Lo seguimos siendo no?– suspiro– La verdad es que no lo sé.

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Querido Octubre.

Querido Octubre:

Déjame que esta vez sea yo la que te cuente una historia.

Una historia que un día de octubre decidió volver del pasado al presente, o ir del presente al pasado no lo sé, pero que en cuanto llamó a mi puerta la reconocí inmediatamente como si se tratara de una vieja amiga.

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Barcelona.

Los veranos en Barcelona siempre eran especiales. Cada año descubría una Barcelona distinta y una nueva sonrisa con la que pasear.

El primer verano se perdió de la mano de Carles por el Parque Güell, conoció la noche de la sala Razzmatazz con Pau y contempló la ciudad desde la altura del Tibidabo con Albert. El segundo amaneció en la Barceloneta con Guillem, paseó por el Barri Gòtic con Roger y buscó con Joan el silencio de Santa María del Mar. Al verano siguiente conquistó Montjuic con Manel, fotografió el Arc de Triomf con Lluís y buceó entre las salas del Aquarium con Xavi. El último verano se enamoró de Sergi en la estrecha calle dels Petons. Y este año se (re)encontró con Albert y su mirada en la Noche de San Juan.

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Fuiste tú quien robó mi mes de abril III.

Si seguís el blog desde hace un tiempo, os habréis dado cuenta que vivo enamorada de las sonrisas, que desde hace unos años tengo un pequeño “problema” con los meses de abril y que los acentos extranjeros son mi perdición.

Fuiste tú quien robó mi mes de abril empezó sin querer, al igual que las buenas historias que un día llaman a tu puerta para quedarse, y al final se ha convertido en un habitual de este mes. Por eso, para que comprendáis mejor su origen y la fijación que tiene el destino en unirnos, os invito a que leáis a mis meses de abril I y II .
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Your name (tu nombre).

Miró los billetes de tren que tenía en su mano. Apenas faltaban cinco minutos para llegar a su destino. Se reclinó en el asiento mientras guardaba los papeles. Nunca pensó que ese premio le iba a tocar a ella, ni siquiera se había presentado al concurso. Había permanecido volcada en el trabajo hasta que de repente sus jefes la nombraron ganadora. Enseguida supo quién había sido el culpable de semejante triquiñuela; David y juró que se lo haría pagar, pero no ahora. Ahora iba a disfrutar de unos merecidos días de descanso en un hotel de esos con encanto perdido en la costa de Cantabria. Si, se relajaría y se olvidaría de todo.

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