Querido Marzo.

Querido Marzo:

Este año te has propuesto no pasar desapercibido y lo has conseguido. Me engañaste con la promesa de una primavera temprana que hizo que bajara junto con mis abrigos y botas de invierno, la guardia.

Mientras (te) escribo y rememoro todo lo que hemos vivido me doy cuenta que tus primero días fueron confusos, días de “cajón de sastre” que digo yo, donde se juntaron noches de chaqueta y amigos, de cenas informales en bares pequeños y de “romper las cadenas en dura lucha por libre ser“.

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Límites.

Las decisiones que tomamos determinan nuestra vida; las oportunidades que dejamos pasar también. Pero esta vez me armé de valor y aposté por decir que si, por arriesgarme contigo porque como se dice “quien no arriesga no gana”.

Estaba cansada de esperar, pero de esperar ¿el qué?, ¿a quién? Ni yo misma lo sabía. Ni yo misma lo sé. Así que decidí volver a la casilla de salida, empezar de cero, a volver a ilusionarme contigo.

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