Un hecho ya histórico.

Quien nos iba a decir hace justo un año que nuestra vida iba a cambiar por completo, y no solo durante esas primeras semanas de confinamiento que se terminaron por convertir en meses, sino que un año después aquí seguimos plantándole cara a un tal “coronavirus” que vino de repente y ahora parece que no se quiere ir.

Una cuarentena entró abruptamente en nuestras vidas. Las primeras semanas fueron surrealistas, tanto que en un principio, como muchos, no terminaba de creérmelo; pensaba que en 15 días ya estaríamos fuera, ni me plantee que la Semana Santa se pudiera suspender y mucho menos que un año después sigue sin haber celebraciones.

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“Si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?”

Hoy es un día que me hacía especialmente ilusión dejar constancia en el blog a través de una publicación de un corte más personal y aprovechando las jugadas que hace la casualidad o el destino, me he encontrado con esta reflexión que tenía por terminar y que ahora puedo compartir con vosotros.

Pero antes de empezar, os recuerdo que el debate está abierto en comentarios para que podamos intercambiar y descubrir nuevos puntos de vista.

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El perfecto equilibrio.

Quien me iba a decir hace dos años, que una noche de agosto en la ciudad me iba a presentar a una de las personas más importantes de mi vida y que a partir de ese momento pasaríamos a hablar en primera persona del plural y a compartir una vida que ya puedo llamar nuestra.

Nuestro reencuentro; y sí digo reencuentro y no encuentro, porque a lo largo de todos estos años nos hemos estado cruzando en los mismos bares, parques, calles y casi con la misma gente, pero parecía que nunca era el momento oportuno hasta que el destino dejó de esconderse y nuestras miradas se vieron por primera vez; me recuerda a la famosa frase del escritor Julio Cortazar de “Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos” y al final así fue.

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Carta a una Tertulia.

Como ya os comenté en el pasado decálogo de Junio, he decido colaborar con mi bueno amigo bloguero Ratonet en su laboratorio imaginado creando esta carta entre los dos y fusionando su Bosque imaginado y mi pequeña cafetería parisina.

Espero que os guste nuestra colaboración.

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¿Soltero o con pareja?

La sociedad se puede dividir de distintos modos a través de preguntas tan sencillas como ¿eres más de Nesquik o ColaCao?, ¿estudias o trabajas? ¿altos vs bajos? y la pregunta por excelencia ¿soltero o con pareja?

Sin embargo, ¿os podéis creer que hasta este fin de semana nunca me lo había planteado? Si redujéramos el concepto sociedad y nos centráramos en nuestro grupo de amigos más cercanos, ¿cómo los dividiríais? En mi caso había optado por no establecer subgrupos, es más, es que nunca me había parado a catalogar a mis amigos… hasta que ellos creo que sí lo hicieron.

Os pondré en antecedentes.

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CampWrite – Reto 19.

Ya lo decía Shakespeare en su inmortal obra Romeo y Julieta “qué dulce tristeza es la despedida”. Una afirmación un tanto contradictoria a primera vista y que en muchos casos, en los que me incluyo, no lograba entender del todo. ¿Cómo podía ser una despedida dulce? o ¿quién podría considerar que la tristeza tenía parte de dulzura?

Para otros muchos sé que esta frase ha pasado incluso desapercibida pero si me lleváis leyendo un tiempo, os habréis dado cuenta que me encanta desentrañar los pequeños matices, casi a modo de mensajes ocultos, que encierran este tipo de frases.

Aunque la verdadera incógnita es ¿por qué os cuento todo esto?

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CampWrite – Reto 16.

He tardado más en publicar este reto porque se trata de un relato que ha sido escrito a cuatro manos con mi querida Mònica (a la que podéis encontrar tanto en twitter @moonicasnook como en instagram @historiasdreyes), a la que conocí gracias a esta plataforma y con la que tenía mil ganas de colaborar y este reto ha sido la excusa perfecta.

Espero que os guste nuestra pequeña (gran) historia.

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CampWrite – Reto 18.

La entrada de hoy no debe ser escrita en el ordenador sino que tiene que salir de nuestro puño y letra, a la antigua usanza, y no podría estar más entusiasmada con la idea ya que como muchos sabréis el origen de este blog se encuentra justamente en los diarios escritos a mano.

Sin embargo e infringiendo un poco las normas del reto, voy a compartir con vosotros unos fragmentos de las dos cartas que tengo que escribir: una a mi yo del futuro y otra para a mi persona especial.

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