Your name (tu nombre).

Miró los billetes de tren que tenía en su mano. Apenas faltaban cinco minutos para llegar a su destino. Se reclinó en el asiento mientras guardaba los papeles. Nunca pensó que ese premio le iba a tocar a ella, ni siquiera se había presentado al concurso. Había permanecido volcada en el trabajo hasta que de repente sus jefes la nombraron ganadora. Enseguida supo quién había sido el culpable de semejante triquiñuela; David y juró que se lo haría pagar, pero no ahora. Ahora iba a disfrutar de unos merecidos días de descanso en un hotel de esos con encanto perdido en la costa de Cantabria. Si, se relajaría y se olvidaría de todo.

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La carta.

El otro día me pidieron que te escribiera una carta. ¿Una carta? -pensé yo. Hace años que ya no se envían ni mucho menos se reciben; entonces ¿por qué una carta? y ¿por qué a ti?, ¿por qué yo?

Además hacía tiempo que habíamos dejado de hablar, bueno que tú dejaste de hablar, y ahora nuestro desconocimiento era total. Sé que te hablaban de mi porque a mi me hablaban de ti, pero siempre en boca de terceros y tirando de un puñado de recuerdos que se iban desvaneciendo y transformándose con el paso del tiempo.

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Querido Agosto.

Querido verano: llegaste, viste y venciste.

Llegaste lleno de promesas, viste innumerables puestas de sol y venciste todas las expectativas. Porque cuando se esta de vacaciones todo parece es más bonito. El sol brilla con mayor intensidad, la comida sabe mejor y las horas en buena compañía se te escapan como arena entre los dedos. Y aunque intentas guardar, recolectar y capturar todos esos momentos en un frasco de cristal, en una fotografía o en un beso bajo el agua, septiembre siempre se adelanta.

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La despensa.

Cuando fue a comprar el piso en el que ahora vivía, una de las primeras cosas que más le llamaron la atención fue la gran despensa que comunicaba la terraza con la cocina.

-Era perfecta -pensó. Y sin apenas mirar el resto del inmueble cerró el trato.

Desde pequeña le fascinaban esos cuartuchos donde la gente guardaba cientos de botes, cajas, botellas… y secretos. Pero su verdadera afición hacia las despensas nació hace un par de meses atrás.

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